domingo, 6 de abril de 2014

#166

Una y otra vez por una y otra vez más. No hay para siempre, hay una y otra vez, presente.

La eternidad ya pasó en los conceptos del diario de hoy, la eternidad terminó.
Y no nos dejó piel de gallina como ese trailer de nuestro destino que nos hacían ver de niños.
Hay gente rara en la web, hay gente en si que es una red.
Dicen que somos descendientes de vaya a saber quien, que no somos de acá. 
Yo digo que hay que saber amortiguar las palabras que completan tu nombre.
Yo digo que hay que cantar un poco mas allá, aclimatarse con la humedad.

Que si me pongo lejos del Sol eventualmente el frío se apoderará, que si me siento en su regazo del calor transpiraré y no me podré aparear.

Que los lentes de Sol opacan su nombre, reducen al Sol. Son los hijos adolescentes de una relación que nunca se encontró, son aquellos libros a medio abrir que buscan deformar a sus padres en ellos mismos: Son los típicos lentes de Sol.

No se si será mi Dios, no se si hay cosas que den más alegría que un gol en el momento justo. No se si hay algo que deberíamos cambiar, no se cuando hay que dejar de gritar y empezar a susurrar. No se mentir sin hablar.

¿Por qué seguimos el absurdo ejercicio de querer volver al pasado y cambiar? Si no hay otra cosa que una y otra vez más, si no hay para siempre.


lunes, 31 de marzo de 2014

#165

Fuerza Aérea Maradona se enorgullece de presentar el siguiente show...
Fuer.. rea Marad... se.... llece de presentar el sig... ente... ow...

Nunca supe cuando pasó, cuando fue que descubrí mi poder. Había leído un par de libros lo sé, había entendido el significado, me había convencido. Gustavo estaba allí, sumergido en un mar de sábanas quietas, su mente cansada de siempre el mismo lugar se había convertido en una esfera transparente que con el éter de su conciencia recubría cada rincón de la habitación. Un abrigo psíquico que plasmaba en aquellos muebles retazos de una personalidad ya perdida. Pero era ajeno a ello, no era consciente de su propia extensión, la biología de su cerebro estaba muerta y lo que lo mantenía con vida era ese impulso que a supervivencia y evolución algunas madres forjaron. Fue difícil llegar hasta ese lugar, entendí porqué nadie lo quería dejar ir, no era el egoísmo de volver a escuchar sus canciones, no era miedo a agotar el sustento de sus grabaciones colgadas en la web, era saber que todavía estaba ahí: Si lo hacías, si desenchufabas aquel cordón, estabas enterrándolo vivo.
Lo desperté. El proceso es complicado de explicar, es más, estimo que no hay combinación posible de palabras que pueda transmitir cómo lo hice. Verán, había llevado mi ser más allá del lenguaje, pensar es mucho más que hablar para adentro: No hay idioma que alcance, no hay una forma de comunicar una idea a la perfección. Piénsenlo como la termodinámica, los pensamientos son energía y transmitirlos correctamente sería cómo crear una máquina de movimiento perpetuo. 
En fin, lo desperté. Imaginen un gran cuerpo líquido que se extiende por todo el universo y una gota dando luz a una onda expansiva que reintegra el pasado tomando como única fuerza su propia existencia, así fue.

Lo vi al flaco, Hernán. ¿Que pasó?
¿Manda saludos?
Si.
¿Anda bien?
Muy bien.
Entonces no pasó nada Gustavo. Te dejo, necesitas comer... Ah la enfermera va a llorar, no te preocupes es la sorpresa.

Cae la promesa de que el cielo envuelva la nada.

viernes, 7 de marzo de 2014

#164

ME quiero morir cantando Viernes 3 AM, me quiero morir escribiéndole al Sur. No me quiero morir.

ES mi mente que lo dice, es un laberinto de puentes colgantes que sostienen en su paso pilares de sombras flotantes. Propagan sus ideas como una enfermedad benigna, necesaria al fin, comprendida por la historia. No es para sentirse mal, después de todo el desierto también puede ser un laberinto y todos sabemos como aburren las presuntas y malas imitaciones de la nada. Muy Barbie Girl, muy Aqua nena.

PERO volviendo a la pregunta más importante, al punto g que con mi indice toca la figura de tu mente, aquello que hace que el mundo siga, lo que va hilando las decisiones individuales como gotas que conforman el destino de la humanidad:
                                                                                      ¿Qué sentiste?

Me espero en el karma de vivir, en el deber del soldado moderno: Jugar a las escondidas con el sol.
Café, necesito café, si. Un café y Adela. Un carrusel.
Me espero en el impulso suicida de este tren, me espero en el espacio entre el por y el qué.
Me encuentro en el cóctel que tomo para soportar despertar, en el pulso que dictan mis venas.

¿Querías una historia? ¿Querías coherencia?
Te la dejo para después, pasa que me encomendaron una misión: Una docena de huevos, una gaseosa, una soda y un peine. Al quiosco voy y esto muere acá.

¿Dónde? Ahí, entre el por y el qué.

lunes, 3 de marzo de 2014

#163

Tu cancha favorita y un negocio a la vuelta de la esquina donde a una vieja linda siempre le dejas quedarse con el vuelto. Ese, ese y ningún otro es el cielo de los argentinos.

jueves, 20 de febrero de 2014

#162

Yo quiero más, yo necesito solo un poquito no más.

Antes escribía sobre praderas, montañas y ríos, sobre una dulce brisa de humedad que alimentaba el alma con optimismo y paz, anhelando vivir en el misticismo de lo inexplicable, siembre bajo un cielo nublado y un presente templado.
Luego escribí para aquellos huérfanos de amor, aquellos sumidos en un delirium tremens de necesidad, no inventaba más que finales felices y no era otra cosa mas que mi necesidad de recitarlos al espejo, eran placebos que funcionaban como diques agrietados conteniendo el flujo de la realidad y era ese tenue cause artificial, mi día a día, el motor.
Un día todo rebalsó, tuve mi final y no fue feliz, pero entendí que nunca lo son hasta que uno acepta que las palabras que nos enseñaron de niños están mal hechas, no responden al mundo. ¿Y el resto? ¿Fue feliz? Si y no, no lo se. Simplemente fue, de la misma forma que nací y moriré, simplemente haciéndolo. 
Y escribí, siempre escribí. No se a qué vine a este mundo y escribo que no lo sé, no se quien sos ni qué me abruma de las estrellas cuando trato de entenderlas pero lo escribo, escribo todo esperando guardarlo en algún lugar de este universo para que alguien alguna vez lo entienda y, si puede y no tiene apuro, me lo explique.
Anhedónico escribí durante mucho tiempo, sin llegar a ningún lugar. Se que hay gente que puede narrar increíbles y extensas historias con una coherencia admirable y los envidio, mi mente solamente responde a estos caóticos sentimientos y no puedo hacer otra cosa mas que escribir sobre ellos. Y si, si no siento nada, no puedo realmente escribir.
¿Y ahora? No lo sé. Tampoco sé en que momento llegue a este renglón pero lo escribo. Y no voy a llegar más lejos.



Forget the plans, forget the manners, forget everything till dawn...

martes, 11 de febrero de 2014

#161

Todo es motivación, ésta trasciende toda naturaleza y costumbre. Con la correcta determinación el ser humano se extralimita, rompe con el instinto y logra sus objetivos. No me crean simplista por decir esto, se que hay muchísimos factores que entran en juego además de la fuerza de voluntad, pero a lo que voy con esta idea es a plantear el efecto contrario, esto es cuando uno se infecta con la duda, el temor, con la depresión. Por más que no me guste y no me lo crea tengo que considerarme en alguna especie de de-pre-sión...

Verán, desde siempre me sobre exigí en toda mi naturaleza, aún cuando niño me creía adulto, insultaba a mis pares por creerlos infantiles y quería trabajar e ir a la facultad. Esta inflexibilidad también la tuve y la tengo en mayor medida con mi apariencia: En una época tenia complejos con mi delgadez, no quería que nadie me observara por ello. Con el tiempo me daban vergüenza mis piernas, no sabia bien porque pero lo resolvía escondiéndolas. Luego fue mi aparente sobrepeso y así...Todo concluía en un notorio temor a la exposición y la necesidad de una necia perfección, pánico a la equivocación, a tropezar en la calle frente a la crítica mirada del anonimato. Y si se me veían los mocos era el fin.

Todos estos comportamientos fueron combatidos de diferentes formas, mediante crisis de choque, terapias fantasmas y placeres líquidos, pero lamentablemente nada funcionó y todo concluyó en los funestos cimientos de mi personalidad actual. La cual muy superficialmente hablando se define como una forma de mantenerme en una zona de conformidad, logrando evitar cualquier forma de cambio y de intento de 'vivir la vida' como suelen decir. Una personalidad auto-limitada que fortalece en extremo aquellas actividades que dan seguridad y confort, que socavan la felicidad al negar la existencia de 'algo más'.

Por más aburrido que suene vivir así, puede llegar a funcionar siempre y cuando no haya problemas en las cuestiones básicas que uno debe desarrollar. El problema está cuando hay algo que esta mal y para solucionarlo hay que salir de la zona de confort, cuando tanto el problema como la solución son insostenibles.  La felicidad se ve diezmada y uno se encuentra construyendo su propia jaula, el espíritu languidece y la inanición mental se hace inminente. Ahí es cuando uno opta por los extremos.

Verán la contención es como la muerte de las estrellas, uno puede explotar como una súper nova y arrasar con todo a su camino y contra su voluntad, o uno puede consumirse como una enana blanca y en ambos casos eventualmente desaparecer. Disculpen mi ignorancia, seguramente me equivoco ya que poco sé de astronomía pero no me importa.

Tengo que admitir que hay motivación en mí, que he hecho cosas para mejorar pero siempre a un nivel muy superficial. Lo que sucede es que hay ciertas cosas que vuelven cuando uno quiere darse el lujo de vivir y que se tornan yunques que destruyen la esperanza y cada vez es peor.

Así fue que en uno de esos ciclos descubrí que estaba considerando quitarme la vida. No me considero cobarde por ello, tampoco estúpido, simplemente no me motiva existir, son demasiados problemas, cuando algo viene mal y no se puede reparar hay que desecharlo, aunque ésto sea uno mismo.

No es para alarmarse, me conozco y se que el daño que causaría me lo impide... Si, hay una contradicción en todo esto: Me importa demasiado mi gente, los considero trofeos, estorbos, cómplices, etc... Si no existieran aquellos que me rodean, lo hubiera hecho hace mucho tiempo.
También especulo con el post-mortem pero siempre desde el punto de vista de la vanidad...
¿Qué dirán?
¿Cómo y cuánto llorarán?
¿Se les caerán los mocos?
¿Transformaran con el tiempo anécdotas mías haciéndome quedar como un héroe?
¿Recopilarán mis escritos en un libro?
¿Incluirán esta carta?

¿Y el más allá? Nunca me importo... Lo sueño como un cuarto blanco con una casetera vieja, lo sueño como la nada misma, un estornudo que se propaga hacia el infinito mientras me cantan al oído 'estuuupido, estuuuupido'.

Mi personalidad derivo en una obsesión por la perfección como dije anteriormente, lo que a su vez derivó en una obsesión aún mayor por la planificación y como considero a mi propia muerte como un asunto de mayor importancia, planificarla debe ser algo fundamental para que ésta sea perfecta, y así satisfacer mis necesidades aún después de haber vivido.

Estoy completamente loco, obsesivo con una perfección que en mi propia contradicción reconozco como imposible de lograr, embriagado en mi propio egocentrismo, creyéndome en un delirium tremens que racionaliza a gusto toda perspectiva que mantenga en calma el insaciable temporal de tormentos que conforma mi psique.

¿Cómo lo haré?
¿Dónde lo haré?
¿Incriminaré a mis enemigos en un magistral plan digno de una novela de suspenso?
Las posibilidades son numerosas y en combinación abrumadoramente inacabables.

Es desesperante saber que en mi propia locura no encuentro forma alguna de culminar con mi vida, reconocer que voy a pasarme toda mi vida planeando el momento ideal para cumplir con mis estándares de calidad. Es desesperante darse cuenta que accidentalmente voy a construir una familia y un hogar en el camino, que cuando llegue a viejo la vida misma me va a arrebatar el derecho a morir bajo mis propias manos.

#160 (En perfecta sintonía)

La fui a buscar a la facultad, era una tarde que no se terminaba de entender. Yo había tomado algo, era fuerte... Me cambiaba...
Me detuve para observar la pasarela, eran piedras de diferentes tamaños, colores y formas; parecían moverse, como si el suelo fuese victima de un temblor gelatinoso, podía percibir las ondas de calor que emanaban, sentía que algo me decían. Me vi tentado a tocar aquella pasarela pero me rescató la bocina de algún auto vagabundo y recordé algo... Algo sobre la sociedad, el que dirán y lo que esta bien visto.
Alcé la mirada hacia el final y ahí estaba ella, nunca la consideré hermosa pero ahí estaba y me observaba. Ella, toda completa y perfecta, hermosa...
Me ignoraba de reojo y saludaba a chicos mucho mas apuestos que yo, sonreía hacia un costado de su rostro. Me aproximé derrotado, ella no paraba de actuar... Nunca supe realmente quien era su público... En el instante que mis ojos perdían vuelo ella volvía y me sonreía completa, perfecta... Para ella todo era un juego. Me enamoraba la simpleza con la que tomaba la vida, como si fuese el envoltorio de algo más.
Siempre lo lograba, me devolvía la mirada y me devolvía el alma. Y yo absurdo en mi orgullo actuaba ignorando también aquello que era todo a mi alrededor. Era tan mala mi performance que todos podían ver mis intenciones, ese fatuo fuego en mi interior que delataba mi transparencia vibraba sólo con ella... Pero todos lo veían menos ella, ella que terminaba por concluir sus encantos con un gesto sutil de tristeza y yo prisionero de mi mismo trataba consolarla ofreciendo no más que mis torpezas.
Y así cada día me encantaba más, cada día intentaba llegar a su boca. Cada día el temor anticipaba mis ganas de matarla libremente como se matan aquellas almas en perfecta sintonía.