miércoles, 9 de junio de 2010

#82

¿Te acordas de ese que caía desde el cielo?

¿Te acordas de cómo nos mentían?

¿Recordas ese vacío, esa mirada tan esquiva?

¿Dónde habrán ido a parar aquellos muertos?

Una ficticia nacionalidad, de la que fuimos cómplices, puta comodidad que traía el color en las vidrieras. Esos trabajos que terminaban dando fuego en alguna carretera. Ese vil metal que juguetea con las almas.

¿Acaso no eramos niños?

¿Tan ignorable te fue la pobreza?

Erase una vez un niño en los noventa, un niño que siempre se imaginaba al borde de un precipicio, ya cayendo irremediablemente. Veía una hermosa ciudad, una para él. Desde su lugar que siempre era de noche, lo era todo un pequeño puñado de luces. Un retrato de su mundo, tan hermoso como fantástico se lo pintaba. Estaba claro que la ciudad era mucho más que él, pero ya lo sabía, la conocía y nunca se perdía. Como en toda vida había cosas que faltaban, aún así siempre supo ignorarlas, algún reflejo antidepresivo de supervivencia diría. Y vivía entre terrazas imaginando cielos, descubriendo la mentira. Soportando esa caída.

¿Te olvidaste ya de tu niño en los noventa?

¿O acaso sos mas viejo?

¿Importa?

sábado, 17 de abril de 2010

#81

No era más que la horizontalidad inexpresiva del conurbano recorrido, un acabado tan perfecto, sutil e infinito, propio de una multitud construida entre motores y luces de neón. Había algo invierno en ese horizonte de paredes claras y electricidad que se pierde, anegada naturaleza de tantos que abren y cierran.

Era de noche, hacía un tiempo ya. Y algo que me enseño este vivir es la dualidad que nace cuando se presentan la Luna y este cielo tan oscuro. Era volver y salir, rezar o morir en algún delirium tremens de dudosa procedencia, aunque algunas veces no teníamos elección.

Que le iba a hacer, me había enamorado de una vasta naturaleza muerta, era un fantasma más de esta puta ciudad.

#80

Recuerdo una tarde plomisa de abril, y esa cancion cual espejo retrovisor en carretera me iba avisando lo que ya habia pasado desapercibido. Era un mar de emociones esa tarde, era ver morir al verano de la mano de mi abuela clara, que tomaba mate con los pies porq le faltaban las manos. Mas no te asustes, no llegue a la última depresion, pude tomar un clona con vino y colorear con sonidos unas manos para mi pequeña abuelita, y fuimos lisergico-felices, orinando primaveras de mojito malibu y caramelos sugus...

viernes, 9 de abril de 2010

#79

Más que una noche, era un día que terminaba. En la calle la gente que volvía de vaya a saber uno donde, pero siempre volvía y cada vez con mas ganas. Era un momento de tranquilidad entre luces rojas y blancas con esa velocidad tan característica, se sabía que por hoy todo había terminado.

Andaba desconectado, unos auriculares con una radio buena onda me hacían compañía entre tantos que iban y venían. Por un segundo, el viento de una ciudad se aferra al verano, me hizo jurar que todo el mundo esperaba llegar a sus casas y quedar descalzo.

Con un cospel en mano me aleje de donde venía, la música no llegaba a distraerme, pues podía ver muy bien mi alrededor, había quienes pedían desde abajo con discapacidades de culpa repartida, bien nuestra. Pero resistía, no me dejaba sentir, después de todo había crecido en este vasto desierto gris, y sabía que a los oasis los tenemos que inventar.

El colectivo me esperaba vacío, en realidad casi, el recorrido era corto pero sentí como se prolongaba, eran pinceladas que me iban presentando los lugares, tan fugaces que no alcanzaba a devolverles la mirada, aún así algo me dejaban. Nos entendimos, los dos éramos de pocas palabras.

Al fin llegué desde donde me escapaba, y lo pude comprobar, es realmente un gran placer sacarse las zapatillas y estirar los pies, les recomiendo una posición horizontal y algo vacío para descansar.

Saludos y más que saludos buenas noches.

miércoles, 31 de marzo de 2010

#78

Por ahí se busca la explicación, como queriéndole perder el sabor a las cosas. Todo el tiempo saber, es todo el puto tiempo saber. ¿Y qué del caminante? Ese que busca volar cuando escribe, ese que busca en un break pasado de moda un poco de silencio. El mundo es un televisor que te habla, te escupe, te marea. Y encapsulados en la costumbre solo para salir con las pequeñas cosas, como nuestro caminante que va quedándose sin aire.

lunes, 29 de marzo de 2010

#77

Y el momento del no-love ocurrió, vino para repetir su destino. Como acostumbrado ya devuelve lo bebido el clochard, así sucedió.

¿Habrá alguna salida vil metal? ¿Seremos iluminados? ¿Aprenderemos a odiar el cobre? ¿Estaremos aceptando esta muerte o perdiendo el tiempo? ¿Servirá? ¿Realmente quedara algún sentimiento?

¿Será solo un momento?

Hay veces que entiendo, hay veces que estoy en soledad.

domingo, 28 de marzo de 2010

#76

Aquel día era un niño, tirado en alguna esquina de este viejo lugar, mi viejo lugar. Siempre había cosas que conseguir, objetivos, tareas y demás… Así es la vida – Pensé – Un silencio del inocente, un puñado de finales, una premier en cada momento, de cada momento… En fin, una película más… Mientras la reflexión se daba, se acercaba despacio una figura que sabía de lo que hablaba, que decía entender poco e ignorar mucho y así se sucedieron las palabras a continuación:


Niño: Tantas veces vemos gente girar, tantos ganar y tantos matar.


Figura: ¿Alguna vez entenderemos aquello que nos hace diferentes?


Niño: Y aún así el fuego se divierte y crece, continúa dando vida…


Figura: ¿Se podrá encontrar la verdad escondida en las palabras?


Niño: Si no me equivoco es martes…


Figura: No te equivocas, es martes. ¿Qué haces acá? ¿No tenes cosas que hacer?


Niño: Justo pensaba que siempre es así, no te puedo sorprender diciendo que no.


Figura: Hasta ahora cada vez que cumplís tus tareas hay más a la espera.


Niño: No termina, pero algún día nos va a golpear…


Figura: ¿Quién?


Niño: El final, cuando nos demos cuenta cuanto ignoramos de nuestra naturaleza.


Figura: Pero este prefabricado destino nos amortiguará el golpe, hay salidas de emergencia a la venta, poderosos placebos de irrealidad que matan los detalles.


Niño: Así que ahora sos dealer…


Figura: No, no podría… No sería más un escape.


Niño: Aún así soy muy chico para eso todavía.


Figura: ¿Terminaremos nosotros ganando o matando?


Niño: ¿Girando perpetuamente?


Figura: Viviendo…