martes, 11 de febrero de 2014

#161

Todo es motivación, ésta trasciende toda naturaleza y costumbre. Con la correcta determinación el ser humano se extralimita, rompe con el instinto y logra sus objetivos. No me crean simplista por decir esto, se que hay muchísimos factores que entran en juego además de la fuerza de voluntad, pero a lo que voy con esta idea es a plantear el efecto contrario, esto es cuando uno se infecta con la duda, el temor, con la depresión. Por más que no me guste y no me lo crea tengo que considerarme en alguna especie de de-pre-sión...

Verán, desde siempre me sobre exigí en toda mi naturaleza, aún cuando niño me creía adulto, insultaba a mis pares por creerlos infantiles y quería trabajar e ir a la facultad. Esta inflexibilidad también la tuve y la tengo en mayor medida con mi apariencia: En una época tenia complejos con mi delgadez, no quería que nadie me observara por ello. Con el tiempo me daban vergüenza mis piernas, no sabia bien porque pero lo resolvía escondiéndolas. Luego fue mi aparente sobrepeso y así...Todo concluía en un notorio temor a la exposición y la necesidad de una necia perfección, pánico a la equivocación, a tropezar en la calle frente a la crítica mirada del anonimato. Y si se me veían los mocos era el fin.

Todos estos comportamientos fueron combatidos de diferentes formas, mediante crisis de choque, terapias fantasmas y placeres líquidos, pero lamentablemente nada funcionó y todo concluyó en los funestos cimientos de mi personalidad actual. La cual muy superficialmente hablando se define como una forma de mantenerme en una zona de conformidad, logrando evitar cualquier forma de cambio y de intento de 'vivir la vida' como suelen decir. Una personalidad auto-limitada que fortalece en extremo aquellas actividades que dan seguridad y confort, que socavan la felicidad al negar la existencia de 'algo más'.

Por más aburrido que suene vivir así, puede llegar a funcionar siempre y cuando no haya problemas en las cuestiones básicas que uno debe desarrollar. El problema está cuando hay algo que esta mal y para solucionarlo hay que salir de la zona de confort, cuando tanto el problema como la solución son insostenibles.  La felicidad se ve diezmada y uno se encuentra construyendo su propia jaula, el espíritu languidece y la inanición mental se hace inminente. Ahí es cuando uno opta por los extremos.

Verán la contención es como la muerte de las estrellas, uno puede explotar como una súper nova y arrasar con todo a su camino y contra su voluntad, o uno puede consumirse como una enana blanca y en ambos casos eventualmente desaparecer. Disculpen mi ignorancia, seguramente me equivoco ya que poco sé de astronomía pero no me importa.

Tengo que admitir que hay motivación en mí, que he hecho cosas para mejorar pero siempre a un nivel muy superficial. Lo que sucede es que hay ciertas cosas que vuelven cuando uno quiere darse el lujo de vivir y que se tornan yunques que destruyen la esperanza y cada vez es peor.

Así fue que en uno de esos ciclos descubrí que estaba considerando quitarme la vida. No me considero cobarde por ello, tampoco estúpido, simplemente no me motiva existir, son demasiados problemas, cuando algo viene mal y no se puede reparar hay que desecharlo, aunque ésto sea uno mismo.

No es para alarmarse, me conozco y se que el daño que causaría me lo impide... Si, hay una contradicción en todo esto: Me importa demasiado mi gente, los considero trofeos, estorbos, cómplices, etc... Si no existieran aquellos que me rodean, lo hubiera hecho hace mucho tiempo.
También especulo con el post-mortem pero siempre desde el punto de vista de la vanidad...
¿Qué dirán?
¿Cómo y cuánto llorarán?
¿Se les caerán los mocos?
¿Transformaran con el tiempo anécdotas mías haciéndome quedar como un héroe?
¿Recopilarán mis escritos en un libro?
¿Incluirán esta carta?

¿Y el más allá? Nunca me importo... Lo sueño como un cuarto blanco con una casetera vieja, lo sueño como la nada misma, un estornudo que se propaga hacia el infinito mientras me cantan al oído 'estuuupido, estuuuupido'.

Mi personalidad derivo en una obsesión por la perfección como dije anteriormente, lo que a su vez derivó en una obsesión aún mayor por la planificación y como considero a mi propia muerte como un asunto de mayor importancia, planificarla debe ser algo fundamental para que ésta sea perfecta, y así satisfacer mis necesidades aún después de haber vivido.

Estoy completamente loco, obsesivo con una perfección que en mi propia contradicción reconozco como imposible de lograr, embriagado en mi propio egocentrismo, creyéndome en un delirium tremens que racionaliza a gusto toda perspectiva que mantenga en calma el insaciable temporal de tormentos que conforma mi psique.

¿Cómo lo haré?
¿Dónde lo haré?
¿Incriminaré a mis enemigos en un magistral plan digno de una novela de suspenso?
Las posibilidades son numerosas y en combinación abrumadoramente inacabables.

Es desesperante saber que en mi propia locura no encuentro forma alguna de culminar con mi vida, reconocer que voy a pasarme toda mi vida planeando el momento ideal para cumplir con mis estándares de calidad. Es desesperante darse cuenta que accidentalmente voy a construir una familia y un hogar en el camino, que cuando llegue a viejo la vida misma me va a arrebatar el derecho a morir bajo mis propias manos.

#160 (En perfecta sintonía)

La fui a buscar a la facultad, era una tarde que no se terminaba de entender. Yo había tomado algo, era fuerte... Me cambiaba...
Me detuve para observar la pasarela, eran piedras de diferentes tamaños, colores y formas; parecían moverse, como si el suelo fuese victima de un temblor gelatinoso, podía percibir las ondas de calor que emanaban, sentía que algo me decían. Me vi tentado a tocar aquella pasarela pero me rescató la bocina de algún auto vagabundo y recordé algo... Algo sobre la sociedad, el que dirán y lo que esta bien visto.
Alcé la mirada hacia el final y ahí estaba ella, nunca la consideré hermosa pero ahí estaba y me observaba. Ella, toda completa y perfecta, hermosa...
Me ignoraba de reojo y saludaba a chicos mucho mas apuestos que yo, sonreía hacia un costado de su rostro. Me aproximé derrotado, ella no paraba de actuar... Nunca supe realmente quien era su público... En el instante que mis ojos perdían vuelo ella volvía y me sonreía completa, perfecta... Para ella todo era un juego. Me enamoraba la simpleza con la que tomaba la vida, como si fuese el envoltorio de algo más.
Siempre lo lograba, me devolvía la mirada y me devolvía el alma. Y yo absurdo en mi orgullo actuaba ignorando también aquello que era todo a mi alrededor. Era tan mala mi performance que todos podían ver mis intenciones, ese fatuo fuego en mi interior que delataba mi transparencia vibraba sólo con ella... Pero todos lo veían menos ella, ella que terminaba por concluir sus encantos con un gesto sutil de tristeza y yo prisionero de mi mismo trataba consolarla ofreciendo no más que mis torpezas.
Y así cada día me encantaba más, cada día intentaba llegar a su boca. Cada día el temor anticipaba mis ganas de matarla libremente como se matan aquellas almas en perfecta sintonía.

lunes, 2 de diciembre de 2013

#159

Levantate pibe que la cantina cierra, 33º grados hacen nene y quien decis que te espera?
Levantate pibe que la cantina cierra y la calle está que pela. 
Despabila pendejo que las copas te hicieron cañito otra vez y la bruja las horas cuenta.
Levantate pibe que te tientan esas gringas, te dan vuelta los ojos con sus polleras diminutas.  Te bailan con la cintura una y otra vez y te lo hacen de taco sin que sepas ni siquiera porqué.
Erguido tambalea hasta la cueva que te espera la escoba de la vieja.

Empezaste bien pibe, era tan sólo mojar los labios antes de dormir. Te me pusiste canela con el Sol del mediodía y la cerveza no paraba de venir, te quemaste porque querías un poco de sed, te conozco pibe. Y te pasó como en la canción, la negra murguera se perdió como te perdiste vos. Y la negra no sabemos bien si era negra o que, pero si que estaba buena, y las piernas... Como le escribían a la noche esas piernas, justificaban el incendio posterior. 
Que llueva y truene, que se llene de niebla, que nadie se atreva a irse, que ni siquiera piensen como pedir perdón, que la negra nos baila, nos brinda su talento y las copas no se quedan quietas. Cantinero serví algo bien frappe que el infierno subió hasta el bar y se nos está cagando de risa, cantinero no nos hagas quedar mal, cantinero mañana limpiamos todo por favor. Cantinero tráeme unas cortinas que la noche se hace corta, cantinero tomate un trago por favor. ¿Cantinero quién habla sos vos o yo?
Los demonios me quisieron convencer, me dijeron que en el infierno la luz del alba no llega mas. Pero los demonios vinieron hasta el bar, sin la negra no hay lugar donde puedas estar.

¿Negra no te das cuenta? Se vinieron todos arriba por vos - Le dije. - Te amo negra.

Me amas pibe, pero el romance se acabaría si te amase de vuelta y la noche terminaría. - Me respondió. - Me amas imposible pibe, me amas eterna e inalcanzable, me amas como amas el paisaje, yo pertenezco a la tarima pibe y no hay quien me salve.
 

#158

Se me cayó la taza, fue en un movimiento torpe. Es curioso porque no recuerdo exactamente que hice unos segundos antes que cayera, es como si el shock me hubiese borrado la memoria. La verdad, desde mi percepción, es que ese momento cuando resbaló de mis manos y emprendió su último viaje como una taza de una sola pieza fue eterno. Un momento eterno que pasó...

Despierto, algo retumba en mi cabeza, la nada misma. La quietud es una sustancia densa que abarca todo alrededor, minúsculos movimientos que delatan las sábanas al barrer el aire, papel crujiendo. 
Estoy en las afueras del sommier. Algo retumba en mi cabeza, un péndulo que va y viene, un marcapaso que subraya y sentencia lo desconocido.
A mi sommier le falta una parte, se la olvidó la fábrica, mas nunca lo quise cambiar, me da lugar para guardar aquellas cosas que se me da por perder seguido. Algo retumba, es un latido, va y viene y no es el mío, hay una fiebre que crece. No hacía falta dar media vuelta ni abrir los ojos para saber.

¿Cómo fue que sucedió? Cómo fue que me le fui a los pies y le levanté la mirada sin responder, y respondí.
Cobarde sonreí y esperé una respuesta suya, durante un momento eterno que pasó.

martes, 26 de noviembre de 2013

#157

Estábamos en una especie de café, afuera una lluvia torrencial impedía el ingreso, el lugar era nuestro.
Les vi en cámara lenta, éramos ese puñado de semillas de truco que casi llega a quince... 
Ellas con sus labios rubí que servían de camuflaje frente a la ebriedad de unas copas tan vacías como llenas de historias, ellos con sus juegos de manos y miradas punzantes que buscaban el punto g de lo implícito, esa señal inconfundible que no deja margen de error, que abre las puertas del placer y el miedo, ese movimiento final e inicial que le da sentido a tanto licor y tan poca visibilidad.
Algunos fruncían los labios cuando fumaban, entrecerrando los ojos al exhalar, pitada tras pitada repetían el ritual, era una especie de tic social. Me encontraba absorto en ese pequeño reducto de tiempo y detalles y no escuché la primera vez que se dirigió a mí...

¿Qué? - Exclamé.

Que te dije que me dejes de mirar las tetas. - Repitió, claramente.

Sonroje, transpire, suspire, la miré y entendí... Eran de ese tipo de pieza que completan fugazmente a cualquier hombre.

¿Si te digo que en realidad no las estaba mirando, si no que estaba pensando me creerías? - Respondí.

No y no quiero sonar creída por eso pero si te hubieras visto la cara me entenderías. - Replicó.

Esta bien, igual me preocupa más estar tan colgado, debería haber estado realmente mirándolas. Te invito un Whisky, es lo mínimo que puedo hacer. - Dije y sonrió.

Los demás desviaron la atención, el momento tenso pasó y la dosis de humillación ajena fue adecuada.

Me podrías decir que estabas pensando y no te hagas la idea, no vas a levantar a nadie si empezaste mirándole las tetas así. - Aconsejó.

Ok, te tomo como una lesbiana con buenos pechos. - Respondí y me sentí completamente estúpido.

¿A todas las mujeres con las que no tenes posibilidades las tomas como lesbianas? - Pregunto fastidiada.

Son mecanismos de defensa... Y decime, ¿Cuándo fue que saliste del clóset? - Respondí y sentí un aíre frio.

Le gustó mi forma de ser, me pareció extraño ya que no me considero una persona agradable en absoluto. Luego de una ilustradora conversación acerca de un chef y su pequeña adicción a la marihuana, la falta de atención en los detalles del menú y de cómo la lluvia volvía idiotas a las viejas, se excusó para ir al baño. Recordé un poema que leí en uno de los baños de mi facultad...

Cagar es un placer; de cagar nadie se escapa; caga el rey, caga el Papa, caga el buey, caga la vaca
y hasta la señorita más guapa hace sus bolitas de caca. 

Me reía solo y la vi caminar, sus piernas completaban la figura...

Si me pudiera acostar con ella, mañana no habría más problemas, dejaría resuelta en el olvido cualquier demanda que me haga el mundo para sobrevivir, abandonaría esta vida como un hombre fugazmente completo.

viernes, 22 de noviembre de 2013

#156

Cuando tengo ganas de llorar aguanto, tomo una bocanada de aire y con los cachetes inflados aguanto. Me trago el aire.

Hay tantos lugares, aún más desde el movimiento que transfigura los faroles de mi ciudad, es ese gran trasportador que cobra vida y simplifica todo en la distancia, es una gran fiesta de líneas blancas, amarillas y rojas. Iridiscentes figuras que chocan entre sí, se mienten, se dejan, se abrazan y vuelven. Pero tan complicadas crecen que logran abrumar mi ventanilla y desaparecen.

Hay tanto de lo viejo y de lo nuevo, hay tanto en todas partes... En la pareja que empuja un automóvil derogado de atención, en el sonido de unas llaves golpear entre sí al ritmo del trote descuidado de ese niño de los mandados que hace su labor fuera de turno, quizás sea pan rallado que su mamá usará para unas milanesas que recordará toda su vida.

Me inspira la noche templada, me inspiran los contornos que dibujan las sombras y ese olor a lluvia que sueño que vendrá. Quizás sea la Luna que brilla y cautiva aquellas almas que no la pueden dejar de adorar, que se mecen en su misterio y no la quieren cambiar.

Me quiero cuidar de la forma en que me dirijo a vos, se que uno inevitablemente termina por extrañar pero más vale extrañar que extrañar y lamentar. Se que te sueño y me soñás, te escucho y me preocupas. Es el reloj que sigue en la pared y sus agujas señalan omnipresentes aquel destino más alla del destino, los muros con los que todos eventualmente hemos de chocar, el mar...

Me detengo en una ciudad que tanto recorro y en la que rara vez se a donde ir... Me detengo y busco en mis bolsillos una llave pero nunca se que es lo que hay que abrir. ¿Será la conciencia? ¿Será cuestión de almas gemelas? ¿Será tomar de la mano al extraño y olvidarlo como tal?
¿Necesitaré una llave? Quizás se olvidaron de cerrar al salir.

¿De qué cuadro sos? ¿Qué talle sos? Y decime, ¿Generalmente sos vos o te cambias?

Tomo un sorbo mas y el cristal se escapa entre mis dedos, lo puedo observar burlándose en la caída. Pienso en el precio de la copa y en la invaluable bebida que contiene, pienso en la poesía rubí que dejara en el suelo, pienso en lo inevitable del destino, pienso que no se me hace extraño que las piedras en mi camino sean cristales rotos y vino. ¿Por qué no tome un sorbo más largo? Pienso y escribo.

Reite del bastón y de su ciego, reite de mi y de vos, de que no hay tiempo.

viernes, 1 de noviembre de 2013

#155

Hoy no quiero, hay veces que si pero hoy no. No hay nada raro, no hay nada particularmente fuera de lugar, ni ese aire que entra, ni la remera que me falta puesta, ni el frio que me da. No voy a cerrar la ventana, nadie va a cerrar las ventanas. ¿Quedó claro?
Uno tras otro van, uno parte del otro, no se dejan de pisar, pan y queso, queso y pan, y es insomnio una vez más.
'Una vez más', rima... No me gusta, me molesta, suena tonto, una Belén Francese más. ¿Y si nos vamos al diván? Se que nos podemos acomodar, se que de eso se trata, el tipo del tetris si que la tenia clara.
¿Que te ibas a acostar temprano? ¿Que tus proyectos y el calentamiento global? ¿Que tus viudas negras y esa locura existencial? ¿Y ese papelito? ¿A dónde era que lo querías tirar? ¿Sabes apuntar? Cesto le dicen, cesto.
Me puse la remera loco, para algo están. Tomate un té también y ponete a pensar, que curioso que te paguen por pensar. ¿Con quien conversas?

No me mees la tabla, que aunque sea agua bendita los que se sientan me miran mal.
¡Belén! ¿Qué haces nena? ¡Tuto!