miércoles, 29 de diciembre de 2010
#86
sábado, 6 de noviembre de 2010
#85
Fuma de la mota-marihuana y dice que las palmeras están muy altas.
De folcklores, cañadita, unos cuantos rocks y unas cuantas putas.
Cómo cuando nunca faltan los cuernitos idiotas de las fotos, así sucedió:
Me molesta, si si, se que a vos también te molesta.
Entre partidos políticos y un cielo estrés, fuerte stop del tiempo.
Alguien se murió, otro lo mató. ¿Sentiste el sensacionalismo abstraerse casi osmótica-mente?
¿Fumaste esa señal, ese aparato infernal? ¿Era 3D?
¿Gritaste a los cielos? ¿Envidiaste su infinita nada?
Es injusta la dimensión que se nos da, es en vano comparar.
Todo se convierte, se le inventa un significado dictado por la conveniencia.
Así se mata la realidad.
Y nosotros con suerte los fin de semana terminamos sin vomitar...
viernes, 8 de octubre de 2010
#84
jueves, 23 de septiembre de 2010
#83
Cuando ya repartidos los momentos, el caminante soñó.
Y bien al sur, entre silencios entendió.
Que de vida no entiende nada. Quien encuentra hasta en el mar, una pared.
Una vez, entre palabras de noche, escuché su voz. Era un canto de esos lindos que lloraban de tanto llorar, y entre tanto vino se le escapó un decir: Que a la muerte se la encuentre con respeto y sólo cuando haya que partir. Que la vergüenza se arrodilla sola cuando le llega su hora y que de pie debemos estar si con honra escribimos nuestra historia.
miércoles, 9 de junio de 2010
#82
¿Te acordas de cómo nos mentían?
¿Recordas ese vacío, esa mirada tan esquiva?
¿Dónde habrán ido a parar aquellos muertos?
Una ficticia nacionalidad, de la que fuimos cómplices, puta comodidad que traía el color en las vidrieras. Esos trabajos que terminaban dando fuego en alguna carretera. Ese vil metal que juguetea con las almas.
¿Acaso no eramos niños?
¿Tan ignorable te fue la pobreza?
Erase una vez un niño en los noventa, un niño que siempre se imaginaba al borde de un precipicio, ya cayendo irremediablemente. Veía una hermosa ciudad, una para él. Desde su lugar que siempre era de noche, lo era todo un pequeño puñado de luces. Un retrato de su mundo, tan hermoso como fantástico se lo pintaba. Estaba claro que la ciudad era mucho más que él, pero ya lo sabía, la conocía y nunca se perdía. Como en toda vida había cosas que faltaban, aún así siempre supo ignorarlas, algún reflejo antidepresivo de supervivencia diría. Y vivía entre terrazas imaginando cielos, descubriendo la mentira. Soportando esa caída.
¿Te olvidaste ya de tu niño en los noventa?
¿O acaso sos mas viejo?
¿Importa?
sábado, 17 de abril de 2010
#81
No era más que la horizontalidad inexpresiva del conurbano recorrido, un acabado tan perfecto, sutil e infinito, propio de una multitud construida entre motores y luces de neón. Había algo invierno en ese horizonte de paredes claras y electricidad que se pierde, anegada naturaleza de tantos que abren y cierran.
Era de noche, hacía un tiempo ya. Y algo que me enseño este vivir es la dualidad que nace cuando se presentan
Que le iba a hacer, me había enamorado de una vasta naturaleza muerta, era un fantasma más de esta puta ciudad.