sábado, 6 de noviembre de 2010

#85

Fuma de la mota-marihuana y dice que las palmeras están muy altas.

De folcklores, cañadita, unos cuantos rocks y unas cuantas putas.


Cómo cuando nunca faltan los cuernitos idiotas de las fotos, así sucedió:


Me molesta, si si, se que a vos también te molesta.

Entre partidos políticos y un cielo estrés, fuerte stop del tiempo.

Alguien se murió, otro lo mató. ¿Sentiste el sensacionalismo abstraerse casi osmótica-mente?

¿Fumaste esa señal, ese aparato infernal? ¿Era 3D?

¿Gritaste a los cielos? ¿Envidiaste su infinita nada?

Es injusta la dimensión que se nos da, es en vano comparar.


Todo se convierte, se le inventa un significado dictado por la conveniencia.

Así se mata la realidad.


Y nosotros con suerte los fin de semana terminamos sin vomitar...

viernes, 8 de octubre de 2010

#84

Era el loco, sin duda era él. Estrepitoso bajando escalones de esta puta ciudad. En su mente, ese precipicio de cuerdas, bailaba con locura aquella hija del temblor que con su aliento de perlas arropaba los silencios.

Acción, lo miran, cámara, es el loco, sin duda es él... Giraba, se cansaba de matar. Simplemente se cansó de las luces, si que eran muchas; quería silencio, una pastilla personal, fantástica espiritualidad instantánea.

No logro evitar pensar si todavía seguirá cuidándonos el loco, si las sopas Quick se podrían aspirar.. Si ya sé son muchas las cuestiones, era su aliento de perlas que decía, advertía lo sucedido, y como no va a ser romántica esta historia: ¡Obvio que se la ignoro!

Un sueño para continuar: Un ejercito de poetas, un millar de abogados, una guerra falaz. Entre tanto que leo pregunto: ¿Fumás? Y García responde: Estaba en llamas cuando me acosté, ¿Lo encontré?

Volvamos al loco, si que era un personaje. La multipersonalidad no era un problema (Sí la invente), sabía bien manejar sus demonios, era una cuestión de dogmas y silbidos (Dogchow) nada mas... Si que lo seguían los perros, si señor. Era un mendigo de la noche, un vampiro de la baja sociedad.
Algunos dicen que era Ingeniero, otros hablan de un pasado Astronauta. Al fin de cuentas la ciudad se lo comió y este loco se originó.

Y ojo que no es ningún Tango, no señor, el loco siempre sede su lugar en el colectivo, mientras más vieja es la señora mayor la vanidad. Y así hasta el mas oscuro poder se puede alimentar de miradas buenas, de favores... El loco no era excepción, siempre quería cuando le cantaban, aunque a veces callaba... Se cuidaba.

Acción, lo miran, cámara, lo miran, luz, lo miran...

jueves, 23 de septiembre de 2010

#83

Cuando ya repartidos los momentos, el caminante soñó.

Y bien al sur, entre silencios entendió.

Que de vida no entiende nada. Quien encuentra hasta en el mar, una pared.


Una vez, entre palabras de noche, escuché su voz. Era un canto de esos lindos que lloraban de tanto llorar, y entre tanto vino se le escapó un decir: Que a la muerte se la encuentre con respeto y sólo cuando haya que partir. Que la vergüenza se arrodilla sola cuando le llega su hora y que de pie debemos estar si con honra escribimos nuestra historia.

miércoles, 9 de junio de 2010

#82

¿Te acordas de ese que caía desde el cielo?

¿Te acordas de cómo nos mentían?

¿Recordas ese vacío, esa mirada tan esquiva?

¿Dónde habrán ido a parar aquellos muertos?

Una ficticia nacionalidad, de la que fuimos cómplices, puta comodidad que traía el color en las vidrieras. Esos trabajos que terminaban dando fuego en alguna carretera. Ese vil metal que juguetea con las almas.

¿Acaso no eramos niños?

¿Tan ignorable te fue la pobreza?

Erase una vez un niño en los noventa, un niño que siempre se imaginaba al borde de un precipicio, ya cayendo irremediablemente. Veía una hermosa ciudad, una para él. Desde su lugar que siempre era de noche, lo era todo un pequeño puñado de luces. Un retrato de su mundo, tan hermoso como fantástico se lo pintaba. Estaba claro que la ciudad era mucho más que él, pero ya lo sabía, la conocía y nunca se perdía. Como en toda vida había cosas que faltaban, aún así siempre supo ignorarlas, algún reflejo antidepresivo de supervivencia diría. Y vivía entre terrazas imaginando cielos, descubriendo la mentira. Soportando esa caída.

¿Te olvidaste ya de tu niño en los noventa?

¿O acaso sos mas viejo?

¿Importa?

sábado, 17 de abril de 2010

#81

No era más que la horizontalidad inexpresiva del conurbano recorrido, un acabado tan perfecto, sutil e infinito, propio de una multitud construida entre motores y luces de neón. Había algo invierno en ese horizonte de paredes claras y electricidad que se pierde, anegada naturaleza de tantos que abren y cierran.

Era de noche, hacía un tiempo ya. Y algo que me enseño este vivir es la dualidad que nace cuando se presentan la Luna y este cielo tan oscuro. Era volver y salir, rezar o morir en algún delirium tremens de dudosa procedencia, aunque algunas veces no teníamos elección.

Que le iba a hacer, me había enamorado de una vasta naturaleza muerta, era un fantasma más de esta puta ciudad.

#80

Recuerdo una tarde plomisa de abril, y esa cancion cual espejo retrovisor en carretera me iba avisando lo que ya habia pasado desapercibido. Era un mar de emociones esa tarde, era ver morir al verano de la mano de mi abuela clara, que tomaba mate con los pies porq le faltaban las manos. Mas no te asustes, no llegue a la última depresion, pude tomar un clona con vino y colorear con sonidos unas manos para mi pequeña abuelita, y fuimos lisergico-felices, orinando primaveras de mojito malibu y caramelos sugus...

viernes, 9 de abril de 2010

#79

Más que una noche, era un día que terminaba. En la calle la gente que volvía de vaya a saber uno donde, pero siempre volvía y cada vez con mas ganas. Era un momento de tranquilidad entre luces rojas y blancas con esa velocidad tan característica, se sabía que por hoy todo había terminado.

Andaba desconectado, unos auriculares con una radio buena onda me hacían compañía entre tantos que iban y venían. Por un segundo, el viento de una ciudad se aferra al verano, me hizo jurar que todo el mundo esperaba llegar a sus casas y quedar descalzo.

Con un cospel en mano me aleje de donde venía, la música no llegaba a distraerme, pues podía ver muy bien mi alrededor, había quienes pedían desde abajo con discapacidades de culpa repartida, bien nuestra. Pero resistía, no me dejaba sentir, después de todo había crecido en este vasto desierto gris, y sabía que a los oasis los tenemos que inventar.

El colectivo me esperaba vacío, en realidad casi, el recorrido era corto pero sentí como se prolongaba, eran pinceladas que me iban presentando los lugares, tan fugaces que no alcanzaba a devolverles la mirada, aún así algo me dejaban. Nos entendimos, los dos éramos de pocas palabras.

Al fin llegué desde donde me escapaba, y lo pude comprobar, es realmente un gran placer sacarse las zapatillas y estirar los pies, les recomiendo una posición horizontal y algo vacío para descansar.

Saludos y más que saludos buenas noches.