Nítida la veía caer entre tantos vasos perdidos por la sien.
Había un Joaquín, un café y la vulnerabilidad de un corte de pelo malo.
La tristeza del Domingo declaraba asueto cuando en sus ojos encontraron un momento.
Élla decía querer volar en un sueño hacia el futuro, Él poder abrazar al Rey de la mentira y ahogarlo en su mar de pueblos fantasmas.
Siempre con un revolver en su derecha, la felicidad sabía retirarse antes de tiempo.
Pues ya saben, había diferentes citas en sus agendas, y acabar le dicen cuando terminan.
Y apuntó Joaquín desde su lugar de fondo, con una de esas frases que identifican a tantos. Y el café cayó de golpe como punto final y derramó silencios... La tristeza acordó con el Gobierno alguna que otra distracción y a la cuenta la pagaron sus destinos...
¿Qué hacer sino aprender que terminar le dicen cuando acaban?
martes, 1 de mayo de 2012
lunes, 30 de abril de 2012
#105
You know me, I had plans... But they just disappeared. - The Black Keys
La ida: Apurada, con temores transformados en dudas.
Una bienvenida de bon voyage, un caramelo, el sabor: Sambayón.
¿El Destino? Alguna capital, hogar de miles, infierno para muchos.
Otro pequeño terror para la naturaleza.
Su tiempo: Una Argentina agridulce.
Un paisaje ensimismado en el pasado, un vacío de silencios y el frío de ventanas rotas.
Y por supuesto el vino, su producto: Las guitarras a contraluz con diferentes voces y un mismo mensaje.
Un festejo, otro momento, otra confianza.
No hay rimas, no hay maravillas de personas lindas, no hay fotografías con efectos sepia.
Es un recuerdo.
La vuelta: Apurada, con temores transformados en dudas.
Una despedida de bon voyage, otro caramelo, el sabor: Sambayón.
¿El Destino? Una capital, mi hogar, mi infierno.
jueves, 19 de abril de 2012
#103
¿Escribir? No puedo escribir, sólo puedo atestiguar este momento. Describir los casamientos de mis muertos. ¿Por qué será que nos queremos sentir tan ligeros? Ese es el efecto, flotar lejos de estos cielos.
lunes, 16 de abril de 2012
#102
Reflexión del día:
Si yo dijera que en este preciso momento me gustaría tener un mojito malibú y una cantidad considerable de cocaína y marihuana, pero para obtener esas cosas tengo que ir a estudiar para después conseguir algún trabajo bien remunerado. Estaría diciendo que uno proyecta una vida para poder comprar placebos, particularmente drogas. Entonces llegaría a la conclusión de que lo que realmente mueve al mundo no es el dinero sino lo que nos lleva a otro mundo.
Pero claro eso sería así si a mi me gustasen esas cosas.
viernes, 13 de abril de 2012
#101
Que nada te corte la inspiración, ni siquiera ese Sol que asoma tan tarde como temprano... Mañana seguirá la rueda su camino incierto, ya sabes bien que tú no eliges la dirección del tiempo...
viernes, 3 de febrero de 2012
#100 (El capitán)
Nunca hubo suficientes novelas en su biblioteca, así que su mente decidió regalarle un mundo nuevo lleno de desafíos y reglas rotas, y por supuesto él era el protagonista.
"¡La prolijidad ante todo!" - Así gruñía el capitán desde su tele-cósmico vehículo, la Stratovarius Parlante. Deseoso surcaba cielos que no conocían direcciones. Queriendo acabar con lo desconocido, con su hambre de misterios irresolubles.
Aún sin juicios ni prejuicios, se consideraba una suerte Cuasimodo colonial. Despojando del anonimato a tierras baldías inexistentes, sin nadie a quien reportar sus logros y carente del atractivo que nos da el compararnos con otro ser vivo. Nadie supo responder jamás por qué el capitán decía frases, muchas veces incoherentes, hacia la misma nada, descubierta por él en una de sus fatídicas travesías. Quizás era para evitar sucumbir en la locura o simplemente eran gestos de cariño hacia ella.
"¡Deus ex machina!" - Decía el capitán desde uno de los miles de puestos de mando que había esa tarde. Verán, la Stratovarius poseía la particular capacidad de cambiar su forma según el capitán se lo propusiese y curiosamente esa mañana el susodicho había despertado con la obsesión de tener cuartos repetidos por miles. Lamentablemente no hubo multiplicidad alguna que pudiera acabar con la voracidad de nuestro aventurero y comenzó a delirar...
"¡La prolijidad ante todo!" - Así gruñía el capitán desde su tele-cósmico vehículo, la Stratovarius Parlante. Deseoso surcaba cielos que no conocían direcciones. Queriendo acabar con lo desconocido, con su hambre de misterios irresolubles.
Aún sin juicios ni prejuicios, se consideraba una suerte Cuasimodo colonial. Despojando del anonimato a tierras baldías inexistentes, sin nadie a quien reportar sus logros y carente del atractivo que nos da el compararnos con otro ser vivo. Nadie supo responder jamás por qué el capitán decía frases, muchas veces incoherentes, hacia la misma nada, descubierta por él en una de sus fatídicas travesías. Quizás era para evitar sucumbir en la locura o simplemente eran gestos de cariño hacia ella.
"¡Deus ex machina!" - Decía el capitán desde uno de los miles de puestos de mando que había esa tarde. Verán, la Stratovarius poseía la particular capacidad de cambiar su forma según el capitán se lo propusiese y curiosamente esa mañana el susodicho había despertado con la obsesión de tener cuartos repetidos por miles. Lamentablemente no hubo multiplicidad alguna que pudiera acabar con la voracidad de nuestro aventurero y comenzó a delirar...
"¡Nene, apurate que llegas tarde!" - Le gritaba la Matriarca a nuestro capitán de niño. Matriarca, conocida también como Emperatriz, Madre Superiora, Noradoratriz y alguno mas que seguro me olvido, era una personalidad con una superioridad dada por aquellos que llegan primero y acomodan las cosas.
"¡Hasta que no termine Kill My Mother no voy a ningún lado y no me tutee sin permiso!"- Escupió el capitan en un momento de lucidez épico.
Luego despertó y ya no era otro tiempo sino otro lugar, era una plaza infinita llena de ciegos discutiendo abstracciones. Lo perturbador era aquella comezón que parecía ser crónica en sus ojos, los invidentes no parecían dejar de rascarse. "En este lugar no hay tiempo" - Pensó el capitán mientras intentaba soportar a ese ejercito de asíncronos y perpetuos movimientos.
Pero todo termino y en mi opinión no era casualidad que el capitán estuviera de testigo. El tornado de intelectualidad se desplomó ante sus pies, el capitán la vio. Era el tipo de mujer que sabía actuar en la imaginación de los demás, era una trampa sutil en un mar de arenas movedizas. En un abrazo la pudo encontrar al mismo tiempo que sintió un puñal frío como predecible pero él supo sonreír antes y así despertar en uno de sus tantos cuartos, sobre la cintura de alguna galaxia con el Sol sobre sus hombros...
"¡Hasta que no termine Kill My Mother no voy a ningún lado y no me tutee sin permiso!"- Escupió el capitan en un momento de lucidez épico.
Luego despertó y ya no era otro tiempo sino otro lugar, era una plaza infinita llena de ciegos discutiendo abstracciones. Lo perturbador era aquella comezón que parecía ser crónica en sus ojos, los invidentes no parecían dejar de rascarse. "En este lugar no hay tiempo" - Pensó el capitán mientras intentaba soportar a ese ejercito de asíncronos y perpetuos movimientos.
Pero todo termino y en mi opinión no era casualidad que el capitán estuviera de testigo. El tornado de intelectualidad se desplomó ante sus pies, el capitán la vio. Era el tipo de mujer que sabía actuar en la imaginación de los demás, era una trampa sutil en un mar de arenas movedizas. En un abrazo la pudo encontrar al mismo tiempo que sintió un puñal frío como predecible pero él supo sonreír antes y así despertar en uno de sus tantos cuartos, sobre la cintura de alguna galaxia con el Sol sobre sus hombros...
miércoles, 21 de diciembre de 2011
#99
Son las cinco de la mañana en mi ciudad, sinceramente no parece diferente a cualquier otro lugar. Con un par de whiskeys en mi espalda me dispongo a transmutar…
Me preguntaba de mi mente cuando niño, cuando mi madre me decía que mi abuelo después de su tiempo se había vuelto una estrella, y yo entreverado en una hermosa ignorancia pensaba: ‘¿Por qué te has transformado tanto?’. No podía tolerar lo infinito de su nueva existencia como un astro permanente bien adentro en mi existencia. Era todo tan tristemente hermoso que con solo levantar la mirada en una noche cualquiera de verano podía ver en un cielo bien puntano unos guiños de esperanza imaginada.
Verán queridos lectores que nunca en mi vida tuve a nadie más que los de mi infancia, se muy bien lo difícil que es luchar piel contra conciencia, la sangre de una letra imaginaria. Y se muy bien fracasar en el intento.
Y vos mi querido primo que me preguntas qué es lo que me hace escribir, no pretendo desilusionarte al decirte que es dolor. Pues pretendo que me escuches al decir que no hay nada que nos enseñe más que aquello que nos hace libres, sea traer una nueva conciencia a tanto ruido o sea aquello que nos hace vivir con determinación cada momento. Mi consejo es que nunca descuides a tu familia, y que sepas que a la familia se la elige uno.
Así como vos pudiste elegirme a mi como tu hermano, un tipo que sufrió un abandono muy fuerte pero sin culpas ni rencores, podes elegir tu vida. Y sé que en tu vida vas a elegir no abandonar a los que necesiten de tu ayuda, ya que lo demostraste en cada paso que diste. Y si todavía te preguntas sobre cómo escribir, solamente te puedo decir que escribir es vivir, y que no necesitas consejos.
Me preguntaba de mi mente cuando niño, cuando mi madre me decía que mi abuelo después de su tiempo se había vuelto una estrella, y yo entreverado en una hermosa ignorancia pensaba: ‘¿Por qué te has transformado tanto?’. No podía tolerar lo infinito de su nueva existencia como un astro permanente bien adentro en mi existencia. Era todo tan tristemente hermoso que con solo levantar la mirada en una noche cualquiera de verano podía ver en un cielo bien puntano unos guiños de esperanza imaginada.
Verán queridos lectores que nunca en mi vida tuve a nadie más que los de mi infancia, se muy bien lo difícil que es luchar piel contra conciencia, la sangre de una letra imaginaria. Y se muy bien fracasar en el intento.
Y vos mi querido primo que me preguntas qué es lo que me hace escribir, no pretendo desilusionarte al decirte que es dolor. Pues pretendo que me escuches al decir que no hay nada que nos enseñe más que aquello que nos hace libres, sea traer una nueva conciencia a tanto ruido o sea aquello que nos hace vivir con determinación cada momento. Mi consejo es que nunca descuides a tu familia, y que sepas que a la familia se la elige uno.
Así como vos pudiste elegirme a mi como tu hermano, un tipo que sufrió un abandono muy fuerte pero sin culpas ni rencores, podes elegir tu vida. Y sé que en tu vida vas a elegir no abandonar a los que necesiten de tu ayuda, ya que lo demostraste en cada paso que diste. Y si todavía te preguntas sobre cómo escribir, solamente te puedo decir que escribir es vivir, y que no necesitas consejos.
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