domingo, 26 de junio de 2022

cliché

a mi paso apresurado, pasos consonantes lo seguían.
con más ritmo y figura.

en el fondo, una ciudad,
recién terminada la lluvia.
me gusta ese cielo naranja que se forma,
con reflejos difusos en el asfalto y cada neón.

casi pisados mis talones intente girar,
no los pude escuchar más.

en el fondo, esta vez,
cubiertas mojadas y un par de bocinas.
hacían el papel.
de cerrar este cliché.

al rato avanzo y me vuelven a seguir,
cada vez más lejos pero siempre ahí.

domingo, 15 de mayo de 2022

Reportes


Escuchá es el colectivo de gente que tira las tucas, están en la radio con sus siluetas sonoras y su humo que nos dice que sí.
Dicen que mañana el mundo puede acabar, mientras nos ponderamos por arrimar consensos.
Y puede que lo que digan sea cierto.
Después de todo... 
¿Cómo era que decía el cuento del pueblo y el lobo?

sábado, 5 de febrero de 2022

Cuatro canciones

Me decían que faltaban quince minutos para llegar,
pensaba que por qué será.
Observaba sagital a mi destino...

Escuchábamos Smile de Nat King Cole.
Había llovido.

Los faroles del camino,
ya encendidos y reflejados en el pavimento,
iban marcando un pulso anaranjado y un poco apresurado.

Sonaba Love's a Game de Los Magic Numbers.

Me decían que los bares no cerraban todavía,
predecían que la Luna asomaría y resolvería una noche clara.
Y tenían razón.

Extendí mi brazo para sentir el aire.
El aire como velocidad advertida.
Habíamos pasado por Sing de Travis.

Me decían que faltaban tres minutos para llegar,
volvía a pensar que por qué será.

Y veía por última vez la ciudad antes de entrar.

Les decía, que menos mal,
que por cada lunar de luz,
hay más de mil almas tapándonos el cielo.

Llegamos a la mitad A Rush of Blood to the Head de Coldplay.

domingo, 30 de enero de 2022

El premio y la prenda

A veces recordaba lo inexacto y poco explicado de su existencia.

Sentía, entre sus manos, momentos escurrirse apurados fuera de su conciencia.

Advertía lo finito que nos define y nos da materia. 

Y su mas allá de la vuelta.

Su vida, cielo y mar, un claro entre dos panes de arena...

Habrá que situarse sobre alguna tela, de forma y colores que nos gusten. No cualquiera.

Habrá que escribir historias que nos devuelvan, algún que otro puñado de arena.

Una vez cumplidos el premio y la prenda.


domingo, 2 de enero de 2022

Se nubló

Se nubló.

Ojalá que llueva.

Parece que se levanta una brisa.

Vendría muy bien.

Está refrescando.

Voy a abrir todo para que corra aire.

Ya se siente olorcito a lluvia.

En cualquier momento...

Compendio de relatos cortos con finales inconclusos y felices.

Entrada N° 15.748

 

domingo, 26 de diciembre de 2021

# Uno, dos, tres

A veces, el capitán recordaba lo recorrido, entre cuatro paredes con el Sol detrás de sus ojos.

En el fondo del mar había podido encontrar, un sillón de terciopelo azul. Y a pesar del calor que le sabía dar, se sentaba a mirar televisión, en penitencia con el tiempo que le quedaba.

Transpirando en el fondo del mar.

La nicotina y sus dedos encallados lo calmaban los Domingos. Sabía de la música y su poder, sabía de la química y el destino.

Tenía un sueño recurrente, de caída libre sin vértigo. Lo inspiraba la posibilidad de no poder remontar en pleno vuelo.

Eran épocas de vidas cansadas a punto de dejarnos. Con suerte felices y plenas, muy cuidadas.

El capitán sostenía que debíamos ser parte de un todo sin explicación y en constante expansión.

¿Seremos nada más que una pausa interpretada en el tiempo?

¿Será casualidad que nos quedemos sin aire en algún momento?

sábado, 23 de octubre de 2021

Charly, siempre Charly

El Martes pasado por la noche, ya casi llegando al Miércoles, volvía de Neuquén junto a una de mis hermanas.
Transitábamos un momento difícil.
Ella encendió el auto y a unas pocas cuadras el estéreo: Era el piano de Los Dinosaurios y pensé Charly, siempre Charly.

Era una noche estrellada y hermosa en la ruta, la velocidad y la brisa se acompañaban. Siempre, en momentos de incertidumbre, el mundo me presenta calma y belleza. Y allí me situaba una vez más embebido en su eterna ironía... Con Charly, siempre Charly.

Lo descubrí en un Obras Cumbres con sus manos plateadas, un album de mil azules. Tenía tan sólo diez años cuando mi primo me mostró Fantasy y me voló la cabeza.
Recorrí la Ruta del Tentempié e hice mía su plegaría con Alguien en el Mundo Piensa en Mí. Canté el Fantasma de Canterville seguido de Confesiones de Invierno y volví a repetir... Otra vez más y ya van mil.

Es imposible nombrar todas.
Su obra era infinita y cada vez que encontraba una canción nueva me emocionaba. Me sentía inmortal y lo sabía, lo disfrutaba.

En un mundo que todavía desprendía esencia de vainilla con nafta quemada de los noventa, yo me sentía un amable traidor y sonreía ante el smog y la humedad de las paredes de mi Córdoba y su gente.
Ese era mi capricho y era ley.
Gracias Charly.