martes, 5 de marzo de 2024

El precio es seguir

Fue a principios de Marzo si mal no recuerdo. Dormitaba, daba vueltas en la cama. Fui por un vaso de agua al living, recuerdo pensar por qué había veces que (hasta) la soda me daba sed.
A mitad del camino...
Mis gatos estaban dispuestos observándolo, como si fuera una amenaza.
No era más que una figura con la luz de la calle reflejada en sus dientes: Eran finitos y largos cómo los de ese cantante famoso. Ese que ya está grande. No me puedo acordar el nombre. Ese que es de acá. 
En fin, no importa, la cosa es que esos dientes siempre me dieron temor, me intimidaban. Había algo de nuestra naturaleza que se expresaba, algo que no me gustaba.
Seguía con sed, mucha sed. 
Me indicó que me siente, se sorprendió al ver que no le temía lo suficiente. 
Mis gatos aún alertas me transmitían cierta calma, los había visto más asustados por el timbre o alguna que otra caja. Esto era distinto. 
Me comentó que había venido a buscarme, pero se había arrepentido al verme. 
Sabía que los ciclos me habían aburrido, la repetición y ese manto absurdo que lo hace todo un culito distinto en cada vuelta.
Justo unos días atrás habian hablado en la televisión de un nuevo satélite, era capaz de mirar aún más atrás en el tiempo. Aún más atrás en el espiral.
Decían que en realidad hay más estrellas de las que podemos ver y presentaron unas imágenes hermosas pobladas de luces. 
Pensé en mi ciudad por un momento, en la noche y sus luces, como esas estrellas.

Sin decirlo, acordamos que el precio era seguir. 
Fui por agua y volví a dormir. 

domingo, 24 de septiembre de 2023

Será?

La eterneumica de las palabras raras,

del movimiento al inspirar,

con la posibilidad radar en las miradas,

y un poco de agua con sal en las pestañas.


Hay algo sutil tejiéndolo todo,

hay algo por demás extraño y bobo.


En la sed del momento,

¿Se acordarán los paranoicos que los perseguimos?


Somos algo que respira, se equivoca, cumple y olvida.

¿Será?

¿Se acordarán que no existimos?

miércoles, 19 de julio de 2023

Jenny

El capitán sostenía su presente, mutando entre decisiones y calamidades. Era privilegiado.

Eran tiempos del fin de los tiempos y la niñez cada vez más un recuerdo.

No es momento de ser elaborado, no hay que darle tanto cuento al proceso.

A todos nos sorprendió el modelo, del Apocalipsis como servicio.

El capitán jugaba con el humo y entre sus manos el frío: A veces blanco, a veces gris, a veces tolerable.

Se preguntaba ¿A qué estamos subscriptos?

jueves, 30 de marzo de 2023

Eléctricas y resumidas

Generalizó.

Pidió disculpas y generalizó.


A través del mar, le dicen las fotos diseñadas para poco, que hay vida del otro lado del Sol.

En tiempos del gran interpretador, el capitán suponía que la Crisol era tranquila.


Pero nada mas frágil que la verdad, nada mas dependiente del momento y de algún que otro temor.

Nada como las sacudidas para darle forma a la cuestión.


Eléctricas y resumidas.

Con cada vez menos del shock.


Si esta mal que resumís, si esta mal si no se entiende. 

Si nos cansa leer tanto, si pecas por definición.


Si no sos del superado montón.

domingo, 26 de junio de 2022

cliché

a mi paso apresurado, pasos consonantes lo seguían.
con más ritmo y figura.

en el fondo, una ciudad,
recién terminada la lluvia.
me gusta ese cielo naranja que se forma,
con reflejos difusos en el asfalto y cada neón.

casi pisados mis talones intente girar,
no los pude escuchar más.

en el fondo, esta vez,
cubiertas mojadas y un par de bocinas.
hacían el papel.
de cerrar este cliché.

al rato avanzo y me vuelven a seguir,
cada vez más lejos pero siempre ahí.

domingo, 15 de mayo de 2022

Reportes


Escuchá es el colectivo de gente que tira las tucas, están en la radio con sus siluetas sonoras y su humo que nos dice que sí.
Dicen que mañana el mundo puede acabar, mientras nos ponderamos por arrimar consensos.
Y puede que lo que digan sea cierto.
Después de todo... 
¿Cómo era que decía el cuento del pueblo y el lobo?

sábado, 5 de febrero de 2022

Cuatro canciones

Me decían que faltaban quince minutos para llegar,
pensaba que por qué será.
Observaba sagital a mi destino...

Escuchábamos Smile de Nat King Cole.
Había llovido.

Los faroles del camino,
ya encendidos y reflejados en el pavimento,
iban marcando un pulso anaranjado y un poco apresurado.

Sonaba Love's a Game de Los Magic Numbers.

Me decían que los bares no cerraban todavía,
predecían que la Luna asomaría y resolvería una noche clara.
Y tenían razón.

Extendí mi brazo para sentir el aire.
El aire como velocidad advertida.
Habíamos pasado por Sing de Travis.

Me decían que faltaban tres minutos para llegar,
volvía a pensar que por qué será.

Y veía por última vez la ciudad antes de entrar.

Les decía, que menos mal,
que por cada lunar de luz,
hay más de mil almas tapándonos el cielo.

Llegamos a la mitad A Rush of Blood to the Head de Coldplay.