martes, 4 de mayo de 2021

Becker

Es como dice Bojack en el funeral de su madre cuando habla de Becker. Nunca ví Becker pero entendí la referencia, seguramente la hubiera visto igual que vos Bojack.
Viví eso en múltiples situaciones, cuando fantasie, postergue, evadí y repetí. Hasta aburrirme, hasta enojarme.
Todo por no querer perder, por evitar exposición y vergüenza, por pensar que todo está solucionado si seguís el camino marcado.
Pagando con mis proyectos y sueños.
Cobrando ansiedad y tristeza.
Pero hoy es distinto dirán algunes, es el fin del mundo vino para quedarse y se toma su tiempo. A veces pienso que hubiera sido mejor un final hollywoodense con una pared inmensa de agua de mar consumiendolo todo de una bocanada, en un suspiro.
Es que ya no hay certezas cuando perdés el corazón de tanto masticarlo por sacarle más jugo, cuando tu salud mental se pierde cada vez más por salir a jugar al que no hay futuro.
Y después tenés que estar con panfletitos por el barrio buscandola en terapia, en tus dioses o en tus sueños.
Para mantenerte ocupado, para seguir viviendo y construyendo, buscando una mascota que siempre se pierde.
Pero no te enfermes, no estés mal, fíjate estando bien...
Hay ejercicios de respiración que abundan en youtube, hay miles de posteos que scrollear, de caras irreconocibles, de nombres inventados, hay mucha irrealidad que consumir, hay mucha gula que calmar para que te puedas dormir.
Y cada vez más sólo, y cada vez más cerca del final de Becker.

"You know what it's like? It's like that show "Becker," you know, with Ted Danson? I watched the entire run of that show, hoping that it would get better, and it never did. It had all the right pieces, but it just... It couldn't put them together. And when it got cancelled, I was really bummed out, not because I liked the show, but because I knew it could be so much better, and now it never would be."

sábado, 19 de diciembre de 2020

#241

Es que este año fue una porquería Margarita, pasame los puchos.

Creo que me tiembla el pulso, también tengo puntadas al costado y pocas ganas de consultarlo con un profesional.

De todas formas, desde que duermo con una almohada debajo de las piernas me siento optimista.

A veces tengo problemas cuando me pongo de costado entre dos abismos, a veces pienso que no es culpa del abismo por estar ahí.

¿Qué nos deparará nuestro circo de anestesias?

¿Qué le pasa al gran imán? Esta bastante flaco.

Ignorame, en líneas generales soy optimista. 

Este año aprendí a ver morir al Sol.

¿Parece tonto no? Es conmovedor.

sábado, 31 de octubre de 2020

#240


De su parchada sabiduría sabía, manejar el arte de comprender su ritmo.

Sabía cuanto tiempo le quedaba.


Se lo silbaban los días plateados, entre las nubes y la intención del Sol.

Entre sus ojos,  sobre sus manos, ese deseo a cuestas, siempre por mas.

Fatigado si se le cumple,  fatigado sino también, fatigado de todos modos.


¿Cuál es tu cuadro hoy?

¿Cuál es tu musa?

¿Es ese pasado tan puro?

¿Es esa humedad en la pared?

¿Es el mejor momento de tu imaginación?


¿Será que ya aprendimos todo y vamos recordando la niñez? ¿Será un eterno retorno?

Y yo que volvía mil veces esos metros, desde el cyber del papá de mi mejor amigo hacia esa casa dentro de la casa de mis primos, ese refugio reforzado.

Debajo de un astro plagado de arte y electricidad, que se comía la realidad dando un relato de su futuro.

Ahí donde construí mi instinto y confié en mis silencios.

Ahí donde aprendí a hablar.

sábado, 26 de septiembre de 2020

#239

Volver a escribir es difícil.

Volver a escribir no es mas que encontrar ese pulso.


El capitán sabia que sus destinos no habían vencido.

El capitán, cansado de tanto soñar, se conformaba imaginando la lluvia.

Nunca se preguntó por qué su personaje era un militar.

Siempre le picó el boleto a sus fantasmas.

Siempre se atragantaba.

Con un Sol glaseado en nicotina, de mil mañanas perdidas en un mundo plateado.


Ya no sabía donde se había escapado su conformidad, ya no quería denunciar.

¿Será que va madurando el presente?

sábado, 11 de enero de 2020

#Uno más que el anterior

Es de la que fue construyendo, un hilo conductor, un haz de la combinación, un jardín.
Es donde me muevo.


De la precipitada y vertiginosa caída, de sus iglesias en punta.
Del control y el amor al Sol.
Apabullante y deconstructiva rutina, del sudor de sus palmas en ruina.
De un montón de todo.


¿Y si no te gusta?
Si.

viernes, 27 de julio de 2018

#237

De chiquito soñaba con un Sol deprimente.
De tallos de cemento y brotes de neón.
Y mejor el silencio.

Un ciudad incompleta, distinta a la urbanidad espejada de fracasados y el toxico andar de unos autos cuadrados en una de los setenta. Que siempre era actual, que siempre fue hace 30 años.

En una terraza imaginaria, rodeada de edificios desnudos cuyas obras parecían nunca terminar, mas bien en aquel entonces no existía el pasar del tiempo. Rodeada también de edificios pasados por agua, con humedades en formas de continentes renegridos en el colectivo mental de los hijos del pavimento.

Yo creía en mi poder para vencer, heredado de los mil colores y pocos fotogramas de mis televisores fantasmas. Yo creía en un procedimiento, en ir venciendo y creciendo para ganarle al mas fuerte y encontrar en la divinidad un absoluto que me explique porqué es más interesante soñar que volver a casa.

En la imaginación estaba todo, un palacio mental muy sensible a la vergüenza y al sufrimiento.

Y mejor el silencio.

#236

Eran insólitas las muertes por rayos en su pueblo, eran insólitas las muertes.
Debía de hacer muchas cosas aquella mañana. Las festividades de mayo estaban en puerta y en el pueblo se vivían días apresurados. El lo disfrutaba y aborrecía. El sufría de ansiedad.
El trayecto al trabajo se dispuso sin mayores eventualidades que las cotidianas. Un colectivo medio lleno donde se las rebusco para conseguir ese tan ansiado asiento sin necesidad de recurrir a esas técnicas de lectura de personas que creía a ciencia poco cierta haber desarrollado. 
La cafetera de la oficina estaba rota, se le salió el cosito le habían dicho en confidencia. Se preparó un instantáneo y con los primeros sorbos decantaron los cimientos de aquel día. 
Día laboral en números:
Cinco idas al baño. 
Dos commits al repositorio de desarrollo. 
Una tarea cerrada. 
También había cosas imposibles de contar como las veces que abría y cerraba las mismas páginas de diarios, las veces que verifico el precio del Dólar, y las veces que encendió la pantalla de su celular sin motivo alguno, entre otros. 
El sufría de ansiedad. 
Siempre se iba temprano y llegaba tarde, todos los días pensaba en el día que lo iban a retar sus superiores, ese día nunca llegó. 
Otro colectivo a la vuelta y la tormenta que se fue formando durante la siesta fue finalmente protagonista. 
Hay algo intangible que le pasa a esa gente que vive en las noticias - pensó - Se sienten tan lejos de todo envueltos en alguna tragedia de ficción, una ficción falsa. 
Aún así no pudo imaginarse la primera plana del día siguiente. 
Se bajo del colectivo, tomó un pequeño desvío por el parque para comprarle comida a sus gatos, pensó en un beso y un destello ciego lo mató.