viernes, 21 de agosto de 2015

#217

Take a shitty picture before you walk. 
Take every shitty picture you can. 
Make yourself forget all about the World, one step at the time. 
Wherever ugly corner up above the heights you are, take a shitty picture before you walk. 
Right before the answers of who and why, just take a shitty picture before you walk.
Make yourself addicted to the idea of the amazing flying man and take a shitty picture before you walk. 
Learn about religions, one at the time. 
Find the missing seed of lies and take a shitty picture before you walk.  
Remember to translate your mind for all to understand and return the natives' souls before you walk. 
Take a shitty picture before you jump, at least your eyes will understand.

lunes, 17 de agosto de 2015

#216


"Deberíamos de... Deberíamos de comer a nuestros hijos. Deberíamos abrazarnos al rayo y subir. Es la única que hay, abrazarnos al rayo y subir. De comerle la comida se trata, a nuestros hijos por supuesto, eso está claro. ¿Si no para qué creímos en esta humanidad?"
Sobre discursos en la última cena.

Intoxicado lamiendo el cobre que pierdo, con un machete y su filo tan extraviado en mis bolsillos.
Busco cadenas de vídeo y su información divina, gateando por dentro.
Busco placer en su cuerpo, embebido en la libido del mar queriendo besarla completa.
Dejando un poco de su sangre en mi pecho, dejando un poco para después también.

Hoy más que nunca soy nadie, sacrificio de algún Dios.

Y sus sábanas, y su olor.
La respiración y el silencio.
La silueta de la mueca que vuelve, imperceptible al portador.
La silueta que te engaña y te roba el dolor.
Lo que tanto me gusta, lo que estoy perdiendo.

miércoles, 1 de julio de 2015

#215

Era de aquí. Tenía los ojos largos el ciego. Tocia de a estornudos, tenía los labios secos por el frío y le gustaba la sal.
Estatuas en la sal de su niñez, del todopoderoso sueño de tenerlo todo.
Del cristal de su gusto musical, aún inmaduro.
Veía en la ciudad algo más que el frío, sabía que lo iba a enloquecer.
Quería tener un gato y siempre algo para tomar.
Quería también poder escribir bien en las impares.
Quería tener los libros por la mitad.
No le importaba tanto el gato.
Podía ver en los colores algo más que sus nombres. Era un ciego porfiado. Demonio sediento, perdidamente enamorado del viento.
Vivía en el sur, sus ojos largos también. Creía en el mar de los pobres, en la repisa de pueblos blancos que adornaba la Tierra.
Sentía aquella completitud formada por sus sentidos, en aquel particular momento y sabía que eso era vivir.
No le niego mi ignorancia - Replicó cuando le entrevistaron sus sueños aquellos zorros plateados.
Los ojos verdes vidriados y felinos, los métodos de tortura modernos. La devaluación del ¿Y qué?.

viernes, 19 de junio de 2015

#214

La fatídica presencia de nuestra historia en la piel de nuestros hijos.
De genes malditos y pueblos fronterizos, impermeables a las guerras y sus gobiernos de facto.
De su sentida y única desaparición, de la gente que se murió preguntando por qué no pasa más el tren.
Del crecimiento del río y su clima bendito, de las puertas abiertas al rocío y los cerrojos vencidos tras nunca haber sido usados.
De mis abuelos, la medicina y el canto siempre de la mano.
Mi suerte que florece sobre la suerte de mis padres y la suerte de mis padres sobre la suerte de mis abuelos.

La crueldad de sus inviernos pagada por la claridad de su cielo, donde por las noches serenatas surgen y la vía láctea florece.
De allí vengo.
Donde la sonrisa y la solidaridad es reflejo.
Donde los mates por la tarde son más que suficientes.
Yo no nací en mi pueblo, mis genes lo hicieron por mí.
Y por mí deciden volver cada vez que me lo permite en mis bolsillos la suerte.
Para nunca dejar de ser niño, para nunca dejar de crecer.

Brindo por lo que fue y por el cambio, brindo en un mundo que no me pertenece, brindo como mis padres lo hicieron por sus hijos.
Brindo por mi pueblo.

¡Salud!

miércoles, 10 de junio de 2015

#213

Bastardo corazón, increpada enredadera del quehacer mortal.
Bastardo corazón, ¿Dónde fue a parar ese tal Olimpo? ¿Dónde frecuentan ahora los que se creían algo más?

La música ochentosa, bastardo corazón, inyección mental del octapad.
Tengo que cantar, bastardo corazón salí por la garganta. ¡Dale! Trepa y subite al tango digital.
Enseñale de colores, dale de comer vidriera al mundo en un bazar, hablale de Charly y el esquivo Sol invernal.

La estación de narices frías en un mundo super poblado de noticias.
Narices fritas también, de tanto nadar, de tanta comunicación global.

Bastardo corazón, ¿Qué me decís? ¿Vos jugás? Canillita, rodilla, pecho, pase y carnet de sociedad.
Club feudal de matricerias de olvidar. 
García y la noche que se come a mordiscos brutos lo que hay.

¿Qué supones necesitar? Vos marciano de los barrios, bastardo corazón. 
Prepotente deambulaste, caballero de cortina, sustantivo por la niebla.
¿Qué mirás che bastardo corazón?
¿Te conozco?


domingo, 24 de mayo de 2015

#212

Algunos estamos destinados a morir.
Sin la sal, sin el convento.
Despojados del show de las mentes taladro y su aburrimiento.

Alguno estamos destinados a vivir.
De la música y del Sol.
De las quemaduras, de las manos y narices frías.

Esta práctica surrealista despoja todo aquello por debajo de tu alfombra, en su paso además procura no correrte de lugar los muebles.
Todos salvo aquellos de más allá quieren que seas feliz.

Los conjuros del mundano, la soberbia del amanecer.
La leña y el fuego.
Lo fácil, lo conveniente, la corriente.

Seguila, ahogate, viví.

Lo difícil es discernir aquello salubre de lo que se quiere.
Lo costoso es cambiar la propia personalidad por una paz que no se merece.

Encontrar lo que querías y dejar de ser por mantenerlo.

La sal y el convento, el sabor de una boca sin hambre.
La música y el Sol, piel de la afonía.

jueves, 21 de mayo de 2015

#211

En el cielo la burla infinita del universo fecundo. La paradoja de las muertes que matan, el precipicio de mármol en los muebles. La frialdad de ese cuerpo pequeño y la sal de su sangre hecha lágrimas. La necesidad de vivir repitiendo morir en tu cuerpo. El reloj y la arena, los arrepentimientos. 
La rotación desparramada de un eje borracho, lo aleatorio del mar y tus besos.  Es mi vida, es mi cielo. 
El extraño y su duelo. El dolor en mi pecho. Construir lo que queda de tiempo, mi consuelo.