lunes, 16 de abril de 2012
#102
viernes, 13 de abril de 2012
#101
viernes, 3 de febrero de 2012
#100 (El capitán)
"¡La prolijidad ante todo!" - Así gruñía el capitán desde su tele-cósmico vehículo, la Stratovarius Parlante. Deseoso surcaba cielos que no conocían direcciones. Queriendo acabar con lo desconocido, con su hambre de misterios irresolubles.
Aún sin juicios ni prejuicios, se consideraba una suerte Cuasimodo colonial. Despojando del anonimato a tierras baldías inexistentes, sin nadie a quien reportar sus logros y carente del atractivo que nos da el compararnos con otro ser vivo. Nadie supo responder jamás por qué el capitán decía frases, muchas veces incoherentes, hacia la misma nada, descubierta por él en una de sus fatídicas travesías. Quizás era para evitar sucumbir en la locura o simplemente eran gestos de cariño hacia ella.
"¡Deus ex machina!" - Decía el capitán desde uno de los miles de puestos de mando que había esa tarde. Verán, la Stratovarius poseía la particular capacidad de cambiar su forma según el capitán se lo propusiese y curiosamente esa mañana el susodicho había despertado con la obsesión de tener cuartos repetidos por miles. Lamentablemente no hubo multiplicidad alguna que pudiera acabar con la voracidad de nuestro aventurero y comenzó a delirar...
"¡Hasta que no termine Kill My Mother no voy a ningún lado y no me tutee sin permiso!"- Escupió el capitan en un momento de lucidez épico.
Luego despertó y ya no era otro tiempo sino otro lugar, era una plaza infinita llena de ciegos discutiendo abstracciones. Lo perturbador era aquella comezón que parecía ser crónica en sus ojos, los invidentes no parecían dejar de rascarse. "En este lugar no hay tiempo" - Pensó el capitán mientras intentaba soportar a ese ejercito de asíncronos y perpetuos movimientos.
Pero todo termino y en mi opinión no era casualidad que el capitán estuviera de testigo. El tornado de intelectualidad se desplomó ante sus pies, el capitán la vio. Era el tipo de mujer que sabía actuar en la imaginación de los demás, era una trampa sutil en un mar de arenas movedizas. En un abrazo la pudo encontrar al mismo tiempo que sintió un puñal frío como predecible pero él supo sonreír antes y así despertar en uno de sus tantos cuartos, sobre la cintura de alguna galaxia con el Sol sobre sus hombros...
miércoles, 21 de diciembre de 2011
#99
Me preguntaba de mi mente cuando niño, cuando mi madre me decía que mi abuelo después de su tiempo se había vuelto una estrella, y yo entreverado en una hermosa ignorancia pensaba: ‘¿Por qué te has transformado tanto?’. No podía tolerar lo infinito de su nueva existencia como un astro permanente bien adentro en mi existencia. Era todo tan tristemente hermoso que con solo levantar la mirada en una noche cualquiera de verano podía ver en un cielo bien puntano unos guiños de esperanza imaginada.
Verán queridos lectores que nunca en mi vida tuve a nadie más que los de mi infancia, se muy bien lo difícil que es luchar piel contra conciencia, la sangre de una letra imaginaria. Y se muy bien fracasar en el intento.
Y vos mi querido primo que me preguntas qué es lo que me hace escribir, no pretendo desilusionarte al decirte que es dolor. Pues pretendo que me escuches al decir que no hay nada que nos enseñe más que aquello que nos hace libres, sea traer una nueva conciencia a tanto ruido o sea aquello que nos hace vivir con determinación cada momento. Mi consejo es que nunca descuides a tu familia, y que sepas que a la familia se la elige uno.
Así como vos pudiste elegirme a mi como tu hermano, un tipo que sufrió un abandono muy fuerte pero sin culpas ni rencores, podes elegir tu vida. Y sé que en tu vida vas a elegir no abandonar a los que necesiten de tu ayuda, ya que lo demostraste en cada paso que diste. Y si todavía te preguntas sobre cómo escribir, solamente te puedo decir que escribir es vivir, y que no necesitas consejos.
domingo, 27 de noviembre de 2011
#98
La impúdica cintura de mi vida, como parodia de algún cuento cliché de abandonos muy eternos y algún que otro cielo que se cae, me presenta cual arraigado del pasado, un porvenir con piedras.
Mi mesa de luz vuelve a ser bastión de medianoche contra las caídas del insomnio y sus delirios vertiginosos, con sus pastillas para resfriados de ocasión y papeles tan inútiles como imposibles de tirar. Con mi derecha apoyada en su respaldo veía en una esquina a mi otra compañera. Una caja de metal que bien sabe dar silencio, necesario para cortar los brotes de un abandono olvidado y una ausencia mal curada.
Todo es sobre la identidad, supo decir el caminante. Muy entreverado en sus demonios y placeres laberínticos. Todo vuelve y hay que saber buscar una respuesta en alguna fuente de certeza… Si es posible, hay que saber.
La existencia y todas sus razones terminan con la muerte: Un silencio.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
#97
En un lugar eterno, ninguno y todos a la vez, se originó la primera muerte y dio lugar al universo y nunca más hubo silencio.
Toda existencia yace bien adentro en tu (in)conciencia y es posible gracias al suicidio de la nada misma.
Esos puntos en el cielo están para recordarte en cualquier momento que la tierra es tierra para crear y que el árbol de la vida está donde nadie busca la inmortalidad, en la propia muerte y que la vida es vida si la proyectas unívocamente al universo.
La locura es poder ver más allá – Charly García.
Bon voyage, buena vida.
viernes, 26 de agosto de 2011
#96
¡Si! Ya se son las no se cuanto de la mañana, ya se que sabes bien que suelo guiñarle un ojo al destino… Recordas tus muertos lo sé, se nota en tu mirar, se nota porque yo también… Un buen vino de mano nos pide pido, como si fuéramos niños, como si fuera el sueño que despierta después de tanto olvido.
Si me decís que cierre los ojos veo a mis hermanos y su padre, un padre tan padre mío como ninguno… Si que te extraño mierda, si que no olvido… Cada día, en cada cigarrillo… Pero no te fuiste, siempre hay un truco… ¿Qué son sino estos niños?
No puedo escribirte una canción… No importa, mas nada me impide entregarte con razón lo que alguna vez supiste dar… Aún así siempre me ganás… ¿Qué son sino estos niños?
Y más que duelo será una espera y mi querido viejo se que te encontraré y nuestro cierre será un silencio que abrirá un camino, un camino que repetirá nuestro destino.
¿Seremos alguna vez tan viejos?