martes, 23 de febrero de 2010

#73

¡Espero que me recuerdes en medio de una resaca matinal!

Otro día más en la vida; desde el egocentrismo que camina, que escribe…

Hoy es un nombre y un número, un dibujo de cielo y tierra.

Canto, sigo cantando, pues yo se que através de las nubes sigue el Sol; aún en la más noche, disfrazado sigue el Sol…

domingo, 7 de febrero de 2010

#72

Reflexiones de entre tiempo.

  1. A medida que pasa el tiempo mi letra da cada vez más asco (encima acá no tengo donde apoyar). ¡FAX U!
  2. Frase: “Va como perdonando el tiempo”.

¿Vendrá la lluvia? Aquella que siempre el sol perdona; aún en la noche la Luna visita ¿Será que por fin castigará la tierra?


| A donde vamos |


¿O será de más azul el cielo?

¿Qué nos pasa querido tiempo?


Ni la sinfonía que se suspira al final del día.

¡Campanadas!

¡Empanadas!

¡Milanesas!

¡Hambre!


Any way the wind blows…


La música preguntó: ¿Quién quiere vivir para siempre? Si tenemos todo para siempre, si amamos para siempre. No lo sé, la gente para siempre va perdonando el tiempo, caminando bien despacio. Maravillados con el movimiento, el sensible cambio que nos brinda una inmaculada naturaleza. La gente muere y AHÍ es para siempre, donde sea que los pienses, ahí tendrán su nuevo hogar. Serán nómades de las conciencias, serán recuerdos llamados desde el desierto. Y en el mar se reunirán todos, los que recuerdan y los recordados. Y olvidados serán tan libres como el viento.


Naturalmente y no tan naturalmente la lluvia no vino. Pero no os dejéis engañar, el cielo no es azul. Fue una tregua que se dio naturalmente y no tan naturalmente.


A incontables hiciste llorar, también reír dentre las más duras situaciones.

Tan adolescente compañera, fuiste el mejor consejo, de incondicional sabiduría, de imposible belleza. Si en silencio estás siempre alguien te recuerda en algún decir. Es vida desde su origen, es la muerte y su remedio.


Entereza: Resistencia, fortaleza, que no se quebranta.

martes, 5 de enero de 2010

#71

Sobre tanto tiempo entre silencios escucho tu amor. Desde recuerdos, el futuro es nuestro. Tanto amor, tanta vida, tanto mas que dos.

Aún en lejanías, tan de mí es escucharte respirar. Cierro los ojos y sos vos acá, nada más. Es un perfume que pelea hasta el último segundo la derrota de nuestra ausencia. Son palabras que desde nuestras manos vienen y van, son vacíos que elegimos escuchar.

Estas allá y aún así siempre conmigo vienes a soñar.

sábado, 2 de enero de 2010

#70

Nunca se bien como empezar, los años son como fronteras, un mero simbolismo que nos hace creer que todo esto va hacia delante, nunca marcha atrás.
¿Cual será la verdad entonces?
Se me hace que a nadie le importa un carajo realmente, por ahí es bueno decir ‘¡Qué rápido que se pasó el año ché!’ o ‘¿Pensaste en cuanto cambiamos desde el 1ero de enero del año pasado?’
El tiempo siempre va a ser un tema de mi atención, me fascina el misterio de su irrevocable existencia. Y por supuesto nuestra humana percepción (generalizo ya sé, no me olvido de los hombres-planta y otros híbridos) y categorización de este imperecedero fenómeno.
Una de las cosas malas de todo esto, es que entre que el contador sube (aparentemente) gente muere, gente querida claro, si no es sólo primicia de crónica (gente nace también pero todos sabemos cuan infravaloradas están las cosas buenas). Aún así es raro como siento a la muerte tan ajena, es algo que sucede todo alrededor sin duda alguna pero nunca lo percibo en mí. Nadie quiere morir claro está, nadie sabe por qué, aún así nadie quiere morir. Yo tampoco la verdad, estoy bastante bien como para querer dejar esto, también creo que hay algo orgánico que nos impide querer morir, y cuando eso falla estamos cagados y no nos importa.
El otro día pensaba como el tiempo transforma a uno. Como al cabo de un año o dos, los lugares de siempre se perciben distintos, nuevos, aun no habiendo cambiando en lo más mínimo. Se entienden más algunas cosas y nos avergonzamos mucho por otras, a veces veo este aprendizaje como un objeto que crece y decrece, cuasi aleatoriamente, en todas direcciones.
Bueno basta de cháchara, seamos tan indios de la tierra como del mal.
¿Qué?
Mar, quise decir mar.
Nunca se tiene que borrar, eso lo aprendí escribiendo y me gusta pensar que se puede aplicar eso a nuestra experiencia colectiva e individual.
Sinceramente creo que el tiempo lo hacemos nosotros con nuestras ‘cosas para hacer’ y demás ocurrencias, y que cuando se cruzan los caminos, sea de vista nomás, lugares en común, atracciones y contratiempos o whatever, es el momento en que se va haciendo el tiempo, segundo a segundo, gota a gota, humano por humano.

¡Benvenuti a tutti 2010!

miércoles, 25 de noviembre de 2009

#69

Por la avant-premiere de toda existencia el caminante transitó.


Sumido entre navajas del viento, las indiferentes nubes, el caminante recorrió los cielos. Compartió su camino con inmortales dioses de la memoria imaginaria. Algunos ya tan muertos desde una lápida sonreían, otros al oído le cantaban sus penas, penas de aquella omnipotente soledad predefinida.


El caminante entendió: Allá abajo, en la tierra, la vida se sucedía entre debates, se buscaba explicar esta infinita y tan improvisada existencia. Las ideas iban muriendo a medida que nacían otras, y aquellas descontinuadas quimeras eran arrojadas al aire. El reino de lo cielos, era un reino inventado, de supuestas sabidurías. Era un depósito cada vez más grande y mitológico.


Pero los caminos de los cielos habían de terminar, y nuestro narrado, como todo buen caminante, bajó de un suspiro sin ni siquiera titubear. Se preguntó si algún día el cielo se iba a cansar, si algún día una rábica lluvia de seniles ideas inundaría la tierra, reclamando aquella efímera gloria que tanto recuerdan.


Fascinado por aquel momento, decidió recorrer los tiempos…


Perpetúas avenidas, el caminante forjó.

lunes, 2 de noviembre de 2009

#68

¿Encontraste tu sonido? Su color, esta agónica respuesta.

Ya petrificándose el alma va cayendo hacia la frontera entre el río y la tierra.

Ya cansada de tanto saber sin entender de sentimientos, fue que se volvió piedra.

La música se deshace entre sucesivas fugas, siempre fue así.

Sólo siente el agua escalar su cuerpo en todas direcciones. Sin salida, sin respuesta, es tan sólo una piedra.

Esta es la historia de aquella alma que no pudo con este mundo y decidió un inanimado destino.

#67

Silencios de prioridades, sublime elección será tu camino.


Esconden algo las miradas de la gente en la ciudad del caminante.


El caminante escucha voces entre melodías. Repito sus palabras, repito su nombre, el caminante ignora a esta sombra que narra su destino, gota a gota, segundo a segundo.


Algo sucede, el caminante se detiene. El humo no deja ver, el calor no deja ser, la ciudad un infierno. ¿Qué sucede en el corazón del caminante que siente piedras en sus pies? ¿Será la desilusión, este fatuo calor que no termina?


Desde su prisión da un paso adelante y escupe al fuego con su aliento. Y sigue su ruta, como si se hubiera frenado tan sólo para atarse los cordones, como si no hubiera estado al borde de la muerte.